jueves, 30 de septiembre de 2010

Dos para llevar por favor

La fotografía tomada desde el celular Omnia  de Samsung distaba mucho de ser clara y distinguir de manera precisa al funcionario y al exfuncionario de gobierno con sus dos bellas y atractivas acompañantes que no pasaban desapercibidas en el bar de plaza Palmas.
La camioneta negra tomó la avenida Zeta de Colchero y se metió en el estacionamiento e hizo un alto total a un costado del Bennigans. Bajó un hombre alto de pelo entrecano y le hizo la señal al chofer para que lo esperara cerca, muy cerca. Ese aire de triunfador lo envolvió como un manto protector y sus pies apenas trataban de rosar el suelo como para no desgastar en demasía los zapatos Salvatore Ferragamo color café que hacían juego con la chamarra de piel Torras.
Se fue aproximando al Mid Town y le llamo la atención esa mujer joven y rubia que se metió al Bar2. Su estructura ósea encajaba perfectamente en sus refinados gustos de hombre adinerado y de mundo: altas, jóvenes, delgadas pero con una amplia cadera. La última mirada que le regaló fue a su trasero.
La caraba de bienvenida estaba lista para su arribo, el gerente lo saludó con suma amabilidad y se trasladó a la parte superior en donde ya lo esperaba su compañero de la noche. Desde lejos lo distinguió por sus prolongadas patillas y su estatura similar a la suya.
Ese saludo fue elocuente, bárbaro, brutal. Las dos chamarras de piel se hicieron una en el tradicional abrazo del caguamo. Los bebedores de la mesa contigua voltearon las miradas y fue desde ahí en donde, más tarde, saldría la fotografía que los delataron, que los pusieron al descubierto.
El mesero reconoció al cliente de lujo, lo saludó y le ofreció la bebida de siempre: Whisky con agua mineral y dos hielos. Su compañero, homónimo del cantante ranchero que anuncia las cervezas Victoria, pidió lo mismo o casi lo mismo, con la diferencia de un hielo más.
El Mid Down estaba espléndido para una plática que se debían desde hace varias semanas. Primero se colocó un hielo en la lengua para apaciguar el ligero ardor provocado por el chocolate caliente que tomó en casa y que le provocó la quemadura que le venía molestando en el camino. A su mente regresó la rubia que se metió al Bar2 y que tenía las calidades exactas para ser su asistente.
Los whiskys acompañaron las suposiciones políticas que ambos esbozaron en la mesa: el proyecto Z, Doger, Alcalá, el Vale, Armenta y la decisión que debería tomar el jefe llegado el momento para sucederlo en el poder.
La botella de Buchanan´s dejaba ver el gusto por esta bebida en cada copa. El mesero cambió en cuatro ocasiones el portavasos de cartón y les llevó una orden de costras de papa.
La imagen de la mujer que se introdujo al Bar2 retumbaba en la mente de funcionario de pelo entrecano. Se imaginaba su nombre, podría ser Dolores y hasta podrían platicar de su ropa interior de tela delgada color vino marca Victoria Secret; habría llegado a plaza Palmas en una camioneta Koleo, perfume Carolina Herrera. Muchas suposiciones.
Le gustaba hacer esos juegos en su mente, le divertía y pese a sus experiencias con varias mujeres le provocaba malos pensamientos cuando al cruzar la pierna dejaba entrever por unos segundos su ropa interior y levantar así hasta la ciudad más extinta de la humanidad.
En la mesa los tragos morían con el último sorbo y volvía a revivir gracias a la atención del mesero que estaba dispuesto a ganarse la excelente propina que le dejaba el funcionario y empresario. Su interlocutor, de excelente gusto por los autos, mostraba su última adquisición en la muñeca izquierda.
La mente revoloteaba y las ansias rompieron las barreras, esas que nunca estuvieron aliadas con la decencia y siempre caminaron por sendas separadas sin la necesidad de una reconciliación si es que algún día estuvieron en conciliación.
Del teléfono del hombre de pelo entrecano salió una llamada.
-      Si, así está bien, estamos en el Mid Down- ordenó el funcionario.
La espera por la compañía femenina se hizo lenta, mientras el whisky hacía su trabajo en el cuerpo de los dos alegres compadres. Las risas dejaron atrás la pasividad y sufrieron una evolución en los grados de decibeles, es decir, fueron más escandalosas y sin recato como son las tertulias.
El bar hizo una pausa o al menos así parecía cuando arribaron las dos espectaculares mujeres de gran estatura y de ropa entallada tanto que dejan ver las venas debajo de la piel. Las miradas masculinas se centraron en las minifaldas y provocaron el enojo de una pareja que degustaban una rica cena, porque la novia le reclamó agriamente el desvió de sus ojos hacia el trasero de una de ellas.
-      Mi amor, de verdad que no las estoy viendo- se defendió.
-      Me crees estúpida o que, por supuesto que me di cuenta por el movimiento de tus pestañas, ustedes los hombres son tan estúpidos hasta para estar de perros- le espetó el inicio de un largo sermón que terminó por frustrar una noche en su departamento.
Las damas roba miradas se sentaron en la mesa del funcionario y exfuncionario estatales, intercaladas por supuesto, y demandaron una bebida para refrescar sus gargantas. Otra botella ya estaba lista y el mesero estaba seguro de que a los 15 minutos se la pedirían.
El rose de las piernas de las parejas que ya se habían formado era evidente y era parte de ese juego tan atractivo y seductor para una culminación nocturna perfecta. Era un gusto posiblemente caro pero ello se lo merecía y lo podían pagar no sólo una, sino en varias ocasiones.
El cuerpo tan lleno de ser humano, tan lleno de errores y tan lleno de oscuros placeres, se convirtió en una alegoría del pecado, lejos de la propia sanación. Los fantasmas, esos que espantan el sueño, se hicieron presentes en la mesa y se encarnaron en el coqueteo de la infidelidad.
Noche rica, rica noche.
La hora los invitó a dejar el lugar, tan público y tan falto de esa intimidad que demandan los cuerpos candentes. Dejaron, como siempre, una generosa propina y el mesero guardó silencio a lo que estuvo viendo toda la noche. De lo que dejó de sospechar para convertirse en realidad.
Partieron y como un comenta dejaron una estela de especulaciones, burlas y apuestas entre los comensales.
La fotografía tomada desde el celular Omnia Samsung empezó a ser analizada y fue enviada a un columnista para comprobar que efectivamente los dos personajes de la política estuvieron tan a gusto con la compañía de dos mujeres, que en realidad sólo era la simulación porque los cuatro nacieron con los mismos atributos, sólo que dos de ellos prefirieron ser ellas.
Fin.

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