La primera vez que la vio le impacto su personalidad, el 1.70 de estatura y el cuerpo atractivo teñido de un rubio exquisito. Sólo tenía un inconveniente: era la esposa de su nuevo asesor y con él que había entablado una buena relación en la oficina de la calle Reforma.
Su estatura media no le impedía soñar con verse en la intimidad con esa mujer más alta que él. Las rubias siempre han sido la debilidad.
Fue en una cena en donde los invitados acudieron con sus esposas y ya con unas copas de tequila, el favorito de la casa, se dio la oportunidad de que su asesor se ausentara unos minutos y el funcionario con gran futuro político, todo a su favor, comenzara a tejer su telaraña, fina y con delicadeza de un hombre perseverante.
Midió el terreno, como un buen aficionado del fútbol, dio unos primeros pases para tentar el terreno. Obtuvo una buena respuesta de la rubia y la esperanza de saborear esas carnes finas.
Como todo buen político hecho en la trinchera de los empujones y golpes bajos gastaba de la adulación, de las expresiones más populares, en donde los aplausos ya causaban los daños colaterales: mareo y creerse capaz de mancillar la honra de las personas, de sus colaboradores y dar una imagen de guía moral.
¿Como lo hizo?...
Nadie sabe a ciencia cierta pero el hecho es que el político en ascenso, todo a su favor, ya estaba metido en las sábanas de la mujer rubia y ya disfrutaba de las carnes finas de las cuales estuvo privado durante muchos años por la maldita clase social y el maldito estereotipo de la belleza.
El plan era casi perfecto, por un lado mandaba a su asesor a tareas al Distrito Federal y mientras el funcionario degustaba su manjar. Esas uñas postizas que se enterraban en su espalda y respondía con los mordizcos suaves a mitad de esos volcanes firmes que tanto le subían la temperatura.
La jugada era doble, el marido engañado se convertía en engañador porque otra mujer lo esperaba en la comodidad de la casa que le había comprado en la ciudad del tráfico y estrés. Era una descendiente del poder clerical y eso daba muchas ventajas en todos los ámbitos.
El poderoso en la penumbra de la infidelidad sólo tenía que levantar la bocina para encontrar la complicidad.
- Licenciado, necesito que me acompañe- ordenó a uno de sus colaboradores.
- Claro que si- asintió el aspirante a político.
- Nos vamos en mi camioneta, sólo que usted maneja- indicó.
El vehículo se dirigió hacia Villa Encantada y un bache se interpuso en su camino y maldijo al gobierno panista que por primera vez había arribado al poder en la capital. El punto de encuentro fue la casa del asesor que se encontraba en el Distrito Federal. Que descaro, pensó el aspirante a político, “pero si es su amigo y se anda chingando a su vieja”.
El funcionario de altos vuelos sacó de uno de los compartimentos el control del portón, presionó y se abrió. Se apeo de la camioneta y pidió que lo esperara. “En un rato regreso licenciado”.
El acomedido chofer encendió la radio y sintonizó radio Oro, escuchó la voz amable de Fernando Canales y los problemas que tenía el gobernador Bartlet para convencer a los habitantes de Nealtican para permitir la perforación de los pozos a fin de extraer el agua para la ciudad.
Una hora…. dos horas… tres horas y nada.
El funcionario salió de la casa de su asesor con el pelo engomado y con una satisfacción de haber comido churrasco con una buena botella de vino tinto.
- Mire licenciado en política las lealtades son importantes, atacó el funcionario que empezó a escalar desde abajo.
- Si, es parte de los compromisos- trató de entender el mensaje.
- Lo que se escucha se lo lleva uno a la tumba, recuerde que la máxima es “ver, oir y callar”.
- Eso lo tengo bien claro señor y lo se muy bien no se preocupe.
Regresaron a la oficina. Atendió unos pendientes, recibió a unos pobladores que tenían problemas con su presidente municipal. Pidió a su secretaria que lo comunicara con su asesor que se encontraba en la ciudad de México.
- Que pasó, como te fue en la reunión- lanzó el anzuelo.
- Muy bien señor, todo va bien pero lo quieren saludar personalmente- respondió el marido engañado y engañador.
- Claro cuando ellos gusten, mientras me saludas a tu tío y le dices que ahí estaré en su cumpleaños.
Descansó en su sillón, respiró profundo y recordó la forma en como se había saciado de la rubia. Esto era parte del poder, de lo que ya empezaba a paladear y que nunca dejó de lado hasta cumplir con su objetivo mayor.
El control del portón eléctrico se uso alrededor de un año y una botella de brandy siempre esperaba por si el señor se le antojaba una copa antes del postre, ese postre que gemía, que se retorcía, que esperaba los suaves mordidas en donde se empieza a formar esos volcanes llenos de lava ardiente… esa era la mujer de su asesor.
No hay comentarios:
Publicar un comentario