Al despertar le invadió un ataque de estornudo, uno tras otro y en el penúltimo estuvo a punto de ahogarse en su propia saliva. El polvo, la humedad o la presencia de una mujer en su cama lo había orillado a experimentar una especia de sinusitis ligera que se calmó lentamente sin necesidad de un medicamente.
Se metió debajo de la regadera y la abrió hasta el tope para que el agua fría cayera, como golpe seco, en su cuerpo. Inmediatamente experimentó el abrupto y pleno despertar, un ligero temblor lo invadió mientras enjabonada su cuerpo con el boddy clean olor cereza que en la tarde anterior compró en el mercado de variedades. Se secó con la toalla azul marino y regresó con ella ceñida a la cintura con el pelo aun húmedo, en la cama ya lo esperaba la dama con sólo el camisón y las ganas de ser poseída a fin de descubrir si efectivamente hacer el amor como desayuno es reconfortante y vitamina para el día. La toalla azul marina cayó al suelo y ella se inclinó, pero no a recogerla sino a otros menesteres.
Aún tardaron una hora más en salir de la habitación y bajaron al restaurante a tomar unos alimentos y la mesa libre, cerca del amplio ventanal, daba a la calle principal con una excelente vista. Mariano perdió la mirada en una pareja que atravesaban la calle tomados de la mano y al término de la travesía se dieron un beso de ternura y continuaron su camino. En ese momento se levantó de la mesa y le comentó a Carmina que iba al tocador, ella lo despidió con un beso. Se miró en el espejo del baño y esperó dos minutos antes de tomar su celular y hacer una llamada importante.
- Hola mi amor, como estás que tal amaneciste.
- Bien cariño como te va en tu convención, respondió una mujer con voz trémula.
- Ya sabes como son estas cosas un poco aburridas.
- Que tal está Guadalajara yo no la conozco, inquirió la esposa.
- Mmm, bien hoy estaremos todo el día en el centro de convenciones, pero te extraño igual que a nuestro negrito.
- Si cariño, te cuidas y tu me llamas, con eso de que apagas tu celular, le reprochó de manera tenue la esposa.
- Hay chaparrita estamos trabajando y te recuerdo que estamos con todos los secretarios del ramo del transporte de todo el país y piden seriedad en las mesas, no es por mi lo sabes perfectamente.
- Está bien cariño, te cuidas y hoy vendrá a comer mi familia a la casa me llamas por fa para que las saludes.
- Si chaparrita, te quiero mucho besos y nos vemos mañana por la noche, bye.
Regresó del tocador y Carmina ya untaba mantequilla al pan tostado y mermelada de frambuesa y un atisbo de regaño le espetó: porque tardaste tanto en el baño amor, no ves que me haces falta hasta para darle una mordida a la fruta. Él le sonrió y le comentó que había momentos en que los hombres deben tener un poco de tiempo para concentrarse en cuestiones muy personales y liberar elementos que ya no tienen razón de ser en el cuerpo. Ante una explicación tan sutil les llegó una carcajada como si en el cuarto la hubieran ensayado por media hora, porque fue tan espontánea y al mismo tiempo con los similares grados de intensidad.
No resistieron la tentación de unas tortas ahogadas que devoraron y ese sabor picante les cortó un poco la sensación de resequedad en la boca producto de una noche de bastante tequila de la región.
Carmina tomó el último sorbo de un café negro de máquina, tal como le gustaba, y tomó de la mano a Mariano y se lo llevó nuevamente a la recámara, pero esta ves no para entrar en los terrenos de la intimidad, sino para terminarse de maquillar y estar lista para acudir el espectáculo que tanto había esperado.
Mientras ella cubría su rostro de polvos Mariano tomó una revista que contenía la guía de los lugares más atractivos de Guadalajara y un anuncio en especial de pago con tarjeta de crédito le hizo reflexionar, porque tenía que acudir a la oficina bancaria para pedirles que cambiaran la dirección de envío el estado de cuenta del plástico, de lo contrario su esposa se daría cuenta del pago de dos boletos de avión, el hotel y los boletos del espectáculo al que llevaría a Carmina, su amable y pequeña amante.
Carmina se colocó las zapatillas amarillas para verse un poco más alta, porque el 1.50 de estatura no le ayudaba en mucho y tenía que usar estrategias femeninas para mostrar una realidad diferente.
Salieron del hotel tomados de la mano y les dio tiempo suficiente para acudir a los mejores lugares. Ella se compró un sombrero que le quedó a la perfección porque el tamaño estaba adecuado al de ella, pequeño y con una flor en la ala derecha.
Dos horas entre del espectáculo tomaron un taxi y se trasladaron el lugar el cual ya empezaba a recibir a los primeros tapatíos con sus atuendos propios del momento y la vibra les llegó hasta estremecer los huesos de Carmina, quien se le lanzó al cuello de Mariano y le agradeció infinitamente que le cumpliera unos de los deseos. Él la besó y le dijo que a su chaparrita no le podía negar nada y ahora que el dinero le estaba llegando a cantidades industriales no tenía más que aprovechar la oportunidad que la estructura de gobierno le brindaba.
La fila era larga, pero aguardaron con paciencia y más con una cerveza en la mano para aminorar el calor que se sentía ese domingo de pasión. Tomaron asiento y disfrutaron al máximo el espectáculo y Carmina sintió la adrenalina recorrer en su piel, como los labios de Mariano que hicieron lo propio la noche anterior y la mañana de ese día.
En Puebla, la esposa preparó ese delicioso chicharrón en salsa roja, el espagueti con crema y los frijoles de olla para recibir a su familia que habían venido a visitar al matrimonio, pero se encontraron con la sorpresa de que Mariano estaba de trabajo en Guadalajara en una convención del transporte muy importante para él y había ido en representación de su jefe, lo cual era un privilegio.
Los familiares degustaron el toque de Julia y se dieron tiempo para probar ese whisky chivas 18 años que el marido tenía en la cantina para los momentos especiales. Se retiraron con el sabor de la buena cocina.
Julia terminó de levantar los trastos y colocar todo en su lugar para que cuando llegara el marido la casa estuviera muy acogedora. Los pies le empezaban a demandar un poco de descanso y se fue a la recámara y prendió la televisión de plasma que Mariano le había regalado, en la nueva etapa de rico. Cambio de canal y se quedó en el resumen de los deportes con el clásico de Chivas vs América en el estado del Guadalajara. El comentarista dio paso a la sección de “los rostros de la pasión” y el reportero presentó el retrato del partido, desde el momento de la llegada de las porras, los goles y los enamorados que se regalaron besos coquetos durante el partido. Unas lágrimas rodaron por sus mejillas al ver que uno de ellos era Mariano, su marido, que se besuqueaba con una mujer de piel blanca y cabello teñido con la playera de las chivas.
El rostro de la pasión en tierras tapatías y el rostro de la desilusión en tierras poblanas. Los días subsecuentes sólo fueron momentos de pretextos, sanar heridas para sus dos mujeres y construir el escenario de armonía entre los tres. Cada una en su espacio.
Un buen argumento, siempre es la mejor arma.
Fin
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